martes, 31 de marzo de 2026

Me convertí en "la mujer orquesta" casi sin darme cuenta

El jueves se fue mi abogado de derechos de autor. Se fue sin más. Ya me había dicho a mí que se iba, me lo dijo en la mañana ("no le digas a nadie, pero hoy es mi último día aquí"), y yo muy juiciosa, no se lo dije a nadie. Pensé que por la tarde se lo diría a la directora y al gerente de Administración, pero no fue así. Entró a mi oficina en su hora de salida y me abrazó, me deseó suerte en mis proyectos y dijo que luego hablaríamos. ("Y se marchó, y a su barco le llamó 'Libertad'").

Al día siguiente no estaba él en su lugar, tampoco estaban sus cosas. Yo no dije nada. La directora no lo notó. En la tarde me llamó a reunión y me pidió que me apoyara del abogado para ver qué libros podemos subir a la plataforma de impresión bajo demanda, que le pidiera que revise los contratos y seleccionemos los que sigan vigentes. Yo asentí. Ahí supe que él no se despidió de nadie más, no avisó que se iba, no dijo nada, sólo se fue. Ayer, lunes, al medio día noté que todos seguían muy tranquilos. ¿Se fue el único abogado de la editorial y nadie ha dicho nada? Mi jefa, la directora, tomó vacaciones esta semana, así que fui con el gerente de admin. y le dije "oye, ¿el abogado renunció?", abrió mucho los ojos y me dijo que no, que él no sabía nada. Le dije que no había venido a la oficina desde el el viernes y que no estaban sus cosas personales en su escritorio, ya sabes, su calendario, su muñequito decorativo, las cosas que normalmente ponemos en nuestros escritorios para "personalizarlos". Salió disparado de su oficina para comprobarlo, cuando vio el escritorio vacío comenzó a mandarle mensajes y llamarle. Ni siquiera entraba la llamada. ¡Bloqueado!

Pues me tocó darle la noticia a mi directora, y su respuesta fue "ay, justo ahora que lo necesitamos para que revise los contratos". Eso fue todo. Ahora me toca hacer ese trabajo a mí, como he estado haciendo el del diseñador que sigue de vacaciones, como hice el de la jefa de producción desde mayo del año pasado hasta la fecha porque no la van a reemplazar ya que yo hago bien ese trabajo (voy a escribir un post sobre eso porque necesito sacarlo de mi sistema. Se van a reír), como hice el trabajo del editor desde agosto hasta febrero que contrataron al editor nuevo... Es terrible que abusen de uno y que no les tiemble la mano para explotar a la gente. Por eso hay tanta rotación aquí, nadie dura más de un año porque no aguantan el ritmo. Pero claro, ¿quién va a aguantar que lo pongan a hacer la chamba de varios puestos? Sólo una idiota como yo, tal vez. Tiene algo de satisfactorio saber que puedo con todo, honestamente. Yo sé que debería poner límites, pero algo dentro de mí me lo impide, algo me hace creer que si lo hago es como si fracasara, como si le demostrara a todos que no puedo con todo. ¿Estoy tan dispuesta a dejar que el sistema gane, que se salgan con la suya y me sobreexploten con tal de demostrar que puedo con todo? ¿En serio? Estoy al borde del bournout, pero no me pienso quejar. Haré lo que me toca, porque tengo 43 años y puedo con todo.

Por cierto, van tres días que se fue el abogado y nadie más ha preguntado por él. 

jueves, 13 de febrero de 2025

Salir de la zona de confort... es aterrador

La semana pasada, un amigo me envió una vacante que vio en LinkedIn y le pareció que yo cubría el perfil. Yo casi nunca entro a esa red social, no sé qué hacer en ella, normalmente se me olvida que existe y que debo mantenerme "activa" ahí para encontrar empleo, porque no sé cómo hacer eso. En fin, entré a LinkedIn para ver la vacante que me envió mi amigo, pero me distrajo otra cosa. Tenía un mensaje en mi chat; era de una editora de Siglo XXI pidiéndome una reunión para una entrevista al día siguiente en las instalaciones de la editorial. Yo le respondí de inmediato (el mensaje tenía poco de haber llegado y la editora seguía en línea), y después de una breve conversación, acordamos que la reunión sería ese mismo día por la tarde y por Zoom. 

La entrevista transcurrió sin contratiempos, como otras en las que he estado en los últimos meses. Lo único diferente es que ya no me preguntan por qué me quiero cambiar de empleo, pues al decirles que actualmente trabajo en uno de los organismos que extinguieron en la última reforma constitucional, dan por sentado que mi inminente desempleo es la razón. Al final de la entrevista me dijeron que me harían llegar unos exámenes psicométricos que necesitaban que respondiera. Los exámenes me llegaron ese día en la noche, así que los respondí al día siguiente, pero ya era viernes y el siguiente lunes era feriado, por lo que tuve noticias de la editorial hasta el martes, pero para mi sorpresa, las noticias fueron que me habían elegido a mí para el puesto. No habría una segunda entrevista, ni un periodo de espera de varias semanas en las que entrevistarían a más candidatos. Así de rápido, en dos días, yo ya tenía otro empleo. 

Hasta ahí, todo bien. ¡Qué felicidad! Todo es perfecto. Mi vida empieza a alinearse nuevamente, se me concede lo que tanto he pedido... ¡Un momento! Déjenme procesarlo. Conforme pasan los días, voy digiriendo la noticia y sus implicaciones. Llevo siete años trabajando en este edificio, de los cuales, los últimos cinco he estado desempeñando funciones para las que no tengo el perfil, he estado lidiando con un jefe que no tiene liderazgo, su micromanagement me ha "enseñado" que soy una inútil, que no sé hacer este trabajo, que no sirvo para esto y, a fin de cuentas, para nada. Llevo cinco años interiorizando que soy una mala empleada, que no sirvo para nada, que no aporto nada al equipo. Sé, racionalmente, que nada de esto es cierto. Sé que aporté mucho al equipo porque soy inteligente y tampoco es como que este trabajo requiera conocimientos en ciencia de cohetes. Lo sé, y aún así, me es difícil desprenderme de una idea que mi jefe ha repetido por cinco años, de una forma u otra. En cinco años, me convencí de que yo no merecía crecer profesionalmente, que yo estaba en el lugar que merecía porque era "para lo que me alcanzaba". En cinco años vi crecer a mucha gente y tuve la certeza de que eso no me iba a pasar a mí. 

Tampoco quiero que se entienda que lo responsabilizo a él [a mi exjefe] por ser una mala empleada o que si me sale algo mal, todo será por su culpa No, ni siquiera creo que las cosas tengan que salir mal. Sólo estoy tratando de poner en palabras mis pensamientos y mis más profundos miedos. He tenido ataques de ansiedad porque me siento abrumada con todo esto. Uno de mis pensamientos más frecuentes es "¿y si todo esto es una trampa?", aún no sé como por qué lo sería, quién la estaría planeando y con qué fin, pero sí se siente como una trampa. Coordinadora editorial y de producción... Suena demasiado bueno para ser verdad. Suena demasiado bueno como para que me esté pasando a mí. 

Se habla muchísimo de lo importante que es salir de la zona de confort, de buscar nuevos retos y crecer profesionalmente. Yo llevaba cinco años intentándolo, pero no había forma. Sentía, además, que no estaba en mis manos. No era como si salir de la zona de confort fuera simplemente renunciar al trabajo y ya, al día siguiente dedicarte a otra cosa. Yo tenía que encontrar otro empleo antes de poder renunciar a éste. Por eso estaba es una zona de confort y parecía no tener prisa por encontrar otro empleo. Mientras siguiera cobrando quincenalmente, teniendo vacaciones y aguinaldo, podía seguir en mi empleo, porque aunque no me querían y yo lo odiaba, al menos no me corrían. Incluso llegué a resignarme, a pensar que estaría aquí por muchos años, pues incluso con la extinción, la Comisión sigue en pie y podría seguir así indefinidamente (como pasó con el Inifed, investíguenlo, se supone que fue sustituido por el programa Escuelas al cien, pero sigue operando, sin atribuciones ni nada, pero ahí sigue, y siento que a la Comisión le va a pasar igual), así que yo podría estar aquí en el mismo puesto y con el mismo sueldo hasta jubilarme. Traté de hacer las pases con esa idea. Meditaba con frecuencia, y comenzaba mis meditaciones con agradecimiento, agradecía por todo lo que tengo, incluso el empleo, porque me permite vivir dignamente. Me volví más agradecida y menos quejumbrosa.

Ahora tengo que enfrentarme a un cambio gigantesco en mi vida. Tal vez les parece que exagero, pero pónganse en mi lugar, estoy pasando de un puesto bajísimo jerárquicamente, con funciones meramente asistenciales, a una coordinación editorial. Es lo que yo estudié, por fin voy a ejercer mi maestría, pero yo salí de la maestría hace ocho años...

Ya me extendí mucho, pero en conclusión, estoy aterrada. Me siento un fraude. Espero que a partir de la próxima semana, mis miedos se disipen y las cosas se vayan acomodando. Tengo mucho que demostrar y me voy a esforzar por hacer un buen papel (o al menos no quedar en ridículo). Deséenme suerte. Si en sus trabajos entra gente nueva, sean compasivos, tal vez están lidiando con un cambio gigante, eso le produce ansiedad a cualquiera. 

lunes, 25 de noviembre de 2024

¿Por qué sueño tanto con agua?

Casi todos mis sueños tienen algo que ver con agua, en diferentes formas y cantidades. A veces estoy nadando (literalmente haciendo mi vida "normal" para los estándares de un sueño, pero dentro del agua, como de un mar); otras veces, como ayer, en el sueño llueve todo el tiempo, literalmente, incluso ya es parte de la vida cotidiana; otras veces, el agua está ahí pero no es normal, como si llegara a casa y la viera encharcada por todos lados y supiera que tengo que limpiar o acostumbrarme a vivir con los charcos ahí. A veces el agua está limpia, otras veces, no. A veces el agua es clara y puedo ver lo que hay dentro de ella, otras veces es negra y no veo nada. Algunas veces el agua es fría y la siento cuando entro en ella y me llega hasta la cintura, otras veces no siento su temperatura porque yo vivo en ella y la siento como el aire. 
El agua siempre o casi siempre está presente, como parte del contexto de mi sueño. No es lo más importante, pero ahí está, mientras lo importante pasa, pero pasa con el agua sucediendo a su alrededor. 
Tampoco es como que esas páginas de significado de los sueños me puedan ayudar, porque normalmente son para aclarar algún detalle de un sueño en particular. Si yo busco "soñar con agua", me dan un significado diferente para cada forma que tenga el agua: soñar con agua en calma puede indicar que estás experimentando emociones positivas, felicidad y euforia; soñar con gua agitada puede indicar que estás en un momento de inestabilidad emocional; soñar con agua turbia puede indicar que tienes problemas emocionales que te impiden crecer o que algo no está bien en tu situación actual; soñar con agua sucia puede indicar pérdida, decepción, tristeza o depresión; soñar con agua contaminada puede indicar sentimientos de rechazo o que te hacen sentir como un extraño... Y así, hay más. Yo he soñado con todos esos. Prácticamente diario tengo un sueño que involucra agua en una forma, color, sabor y olor diferente.  
Sí es algo que llama mi atención. Tal ve mi destino es vivir en un lugar rodeado de agua. Tal vez voy a morir ahogada, tal vez sólo estoy deshidratada y necesito beber más agua para solucionar todos mis problemas. No sé. Pero el agua está ahí en mis sueños, a veces arruinándolos, y a veces sólo siendo parte del paisaje. 

martes, 12 de noviembre de 2024

Alguien despiérteme de esta pesadilla. O no, mejor déjenme dormir otro rato porque la realidad está peor

Ayer nos llamaron a reunión para hablar sobre la inminente extinción de la Comisión, ahora que se aprobó el dictamen que plantea la extinción de organismos autónomos. Debo decir que todo lo que nos dijeron fue eso: que la extinción de la Mejoredu es inminente. Por lo demás, no hay más información. Se agradece mucho la comunicación por parte de las autoridades de la institución, pero seguimos en las mismas, sin tener certeza de nada. 

Llevamos meses con la amenaza de la extinción pendiendo sobre nuestras cabezas y, francamente, estoy harta. Estoy tan cansada del tema que ya me pongo de malas cuando alguien lo menciona. No sé qué responder cuando me preguntan. No sé nada, sólo sé que desaparece la Mejoredu, pero no sé si se formará otra institución, como pasó cuando desaparecieron al INEE y conformaron la Mejoredu o si algunos empleados pasarán a ser ahora de la SEP, o si de plano sólo nos desintegran y nos dan las gracias a todos. En verdad no sé nada, y eso me tiene muy mal. 

Hace cinco años, específicamente el 18 de mayo de 2019, se publicó en el DOF la extinción del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), donde yo llevaba un año trabajando como correctora de estilo. Pocos días después, se estableció la creación del Sistema Nacional para la Mejora Continua de la Educación, que estaría coordinado por una Comisión, la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educaicón (a.k.a. Mejoredu). Básicamente, el INEE no se extinguía, sino que se redujeron sus funciones y se le cambió el nombre. Corrieron a la mitad del personal, y al resto nos recontrataron. Ya he hablado al respecto en otro post

Ahora, con todo lo que está pasando, muchos dicen que hace cinco años, la extinción del INEE estuvo peor y que los que pasamos por eso ya lo sabemos y estamos "preparados". La verdad es que no. En mi caso, yo siento que esta vez todo ha sido mucho peor, porque lo siento más agresivo. La amenaza constante ha sido muy violenta. Leer a mucha gente queriendo que desaparezcan los organismos autónomos porque "somos unos parásitos", porque "tenemos muchos privilegios", cuando la realidad es que no conocen nuestro trabajo, no saben lo que cada organismo hace, a qué nos dedicamos, quiénes somos los que trabajamos ahí. Sólo están contentos de que nos vayamos a quedar "sin privilegios", o sea, sin empleo, y eso es muy agresivo. Yo no les hice nada, yo trabajo en lo que me toca, me esfuerzo por hacerlo bien y recibo a cambio un sueldo bastante modesto, pero justo, como cualquiera que trabaja. Ni más ni menos. 

Desde febrero estoy constantemente siendo bombardeada con la noticia de la desaparición de mi fuente de empleo, sin saber qué pasará después. ¿Cómo me preparo? ¿Busco otro empleo? Como si no llevara cinco años buscando... ¡Bien sé yo que no hay! Ok, supongamos que encuentro uno, ¿y si no desaparecen a la Mejoredu y yo me voy y dejo un empleo estable por otro que me ofrece un sueldo menor y pocas prestaciones (porque así son todos los que he visto, por eso sigo en Mejoredu)? "Nunca es tarde para volver a empezar", dicen por ahí porque hablar no cuesta nada. Pero cuando tienes 41 años hacer eso es, por lo menos, abrumador. Sólo de pensarlo ya siento el mundo sobre mis hombros. 

Quien me conoce sabe perfectamente que no estoy a gusto en mi trabajo porque no tengo posibilidades de crecer. No trabajo en mi área de expertise y no tengo el perfil para las funciones que desempeño, por lo que nunca me van a dar un ascenso. Pero estoy cómoda. Estoy en una zona de confort de la que me da mucho miedo salir. Dicen por ahí que "más vale malo por conocido que bueno por conocer", y es mi caso. Ya me acostumbré a todos los defectos que pueda tener este empleo, porque ya los he sorteado todos. Al final, puede no ser mi área de expertise, sé que no voy a crecer, pero a cambio el sueldo no es malo (es un poco más alto de lo que ofrecen afuera), las actividades (al menos las que me asignan) tampoco requieren de mucha concentración, hay poco estrés (comparado con el que hay en una editorial, por ejemplo). Básicamente, me da mucho miedo empezar de cero, salir de este lugar en el que ni siquiera soy feliz y arrepentirme por no conseguir otro empleo. Sé que tendré que freelancear mucho, pero ¿saben lo difícil que es freelancear en editorial? Conseguir clientes es una chinga, y más cuando no se te dan las relaciones públicas. Y luego de conseguirlos, ahora persíguelos para que te paguen a tiempo. Tengo miedo de pasar meses tronándome los dedos porque tengo cuentas por pagar y no tengo ingresos para hacerlo. Ya he estado ahí y es un lugar al que no quiero volver. 

En resumen, estoy volviendo a tener pesadillas, todo el tiempo tengo las emociones a flor de piel, la angustia, el miedo, el llanto, la tristeza, la euforia, el enojo, siento todo al mismo tiempo. Quisiera despertar mañana y que ya esté todo resuelto, ya sea que me quede sin empleo, como si no, pero que me lo digan ya, para poder hacer planes y enfrentarme a lo que sigue con acciones concretas. No puedo seguir haciendo planes en mi mente y luego no llevarlos a cabo porque "¿...y si no?". Siento que tengo el tiempo encima y el desempleo me va a agarrar "desprevenida", y voy a decir "pero si tuve casi once meses para prepararme, ¿por qué no hice nada?". Bueno, porque en el fondo no quería salir de mi zona de confort. 

miércoles, 2 de octubre de 2024

Limpias energéticas

Vi en Twitter (X) que han estado hablando de brujería por la limpia que le hicieron a la presidenta y recordé las dos experiencias que yo he tenido con las limpias. Se las voy a contar. 

Hace un par de años yo estaba muy desesperada por encontrar un nuevo empleo porque, como saben, no es que odie mi trabajo, pero no me hace feliz. Es un buen empleo, es estable y me pagan bien (y ese ha sido el principal motivo por el que no me he cambiado, porque aquí me pagan mas que en otros que he visto), pero yo soy editora, no tengo perfil de investigadora cuali porque no estudié ciencias sociales. He aprendido mucho y ya medio le hago a la antropología social, pero a pesar de los años, no me atrevería a ponerme como experta en investigación cuali en mi CV. Así que, básicamente, llevo cinco años perdiendo el tiempo. 

En fin, en mi desesperación, me recomendaron a un palero (sí, de la religión palo mayombe) para que me hiciera una limpia y me ayudara a abrir mis caminos, que según yo, estaban bloqueados. Pues fui a ver al palero, con muchos nervios porque era algo completamente desconocido para mí. Me acompañó Sam, porque siempre me apoya en todas mis locuras, aunque sean ridículas, y porque no me iba a dejar ir a un lugar desconocido a ver a un hombre misteriosamente misterioso, por muy recomendado que estuviera.

Llegamos con el palero Juan y, después de la presentación y de que me explicara sobre su forma de trabajo, me hizo una lectura de conchas, es decir, me pasaba unas conchitas por el cuerpo y las arrojaba al piso, y según donde cayeran, él interpretaba su significado. Al final de la lectura él se puso muy serio y me dijo "yo quiero saber, ¿a qué vienes? Porque todo en tu lectura salió muy bien, estás en armonía en todos los ámbitos de tu vida, en lo económico, en el amor, en lo espiritual, no sé cómo es tu relación con Dios, pero no te veo en desbalance. Al contrario, te veo con mucha luz, tienes mucha luz, y eso a veces puede llamar mucho la atención y atraer oscuridad, envidias, pero tú brillas. Entonces, no sé cómo te pueda yo ayudar". Eso me decepcionó un poco porque yo esperaba que me dijera que tenía un bloqueo profesional y que necesitaba algo para abrir mis caminos, pero aparentemente no; yo estoy donde debo estar y no hay más. 

Yo le respondí que me sentía estancada profesionalmente, y que quería que él me ayudara a abrir mis caminos y encontrar un nuevo empleo. Él aceptó y me dijo que podía hacerme un baño con hierbas, aunque, de entrada no lo noté muy convencido y siento que me dio la opción menos perjudicial para mí y la más sencilla para él. En fin, me dio una lista de materiales que debía conseguir y llevar la siguiente semana para que él me preparara un baño con todo eso. No recuerdo qué tanto me pidió, sólo recuerdo que incluía guayabas verdes y aguardiente. La siguiente semana me presenté con todas mis cosas, se las entregué y el tardó un montón en preparar mi baño. Luego me pasó a un cuartito pequeño, me entregó la cubeta de agua y me dijo que me bañara con eso ahí mismo, mientras pensaba en lo que quería atraer. Creo que él ya había olvidado lo que yo estaba pidiendo, pero tampoco le importaba y no lo disimuló. Yo hice lo que me dijo, al final me puse mi ropa y salí. Le pagué y agradecí el tiempo y el trabajo realizado. Me dijo que debía regresar en 21 días para repetirlo. No lo hice. El resultado: sigo en el mismo empleo, pero menos desesperada, sólo un poco más resignada.

Hace varios meses, la señora que viene a limpiar la casa los jueves le dijo a mi mamá que junto a mi cama, a la altura de mi cabecera, encontró un montón de moscas muertas. Un montón, así lo dijo, pero no me supo decir exactamente cuántas. Mi mamá me lo comentó, pero acababan de fumigar la casa y yo se lo atribuí a eso, a pesar de que se me hizo raro que aparecieran sólo en ese lugar. Olvidé el tema rápidamente, pero meses después, mi mamá me volvió a decir que la señora de la limpieza le había dicho, preocupada, que cada semana encuentra moscas en el mismo lugar, junto a mi cama, a la altura de mi cabecera, y que eso ya se le estaba haciendo muy raro. No hay moscas muertas en ningún otro lugar de la casa. Ella mueve los muebles para barrer y sacudir, y no hay moscas más que ahí junto a mi cama. Eso ya me empezó a preocupar a mí también.

Ni tarda ni perezosa, me puse a buscar en Google el significado de las moscas muertas, porque para mí eso ya tenía que tener un significado esotérico, por supuesto. Encontré que sí, que no por nada a Belcebú lo llaman "Señor de las moscas"... ¡ay! Y que podrían estarme anunciando una brujería o que podría sólo ser algo de malas energías, o sea, envidias, que estoy atrayendo. Y recordé las palabras de Juan, el palero. Honestamente, dudo mucho que alguien me quisiera hacer brujería a mí. No me imagino a nadie poniendo su energía física en algo para afectarme de ninguna manera. No soy tan importante. Además, también en eso tenía razón Juan, estoy muy bien en todos los ámbitos de mi vida. Aparte de que no me gusta mi empleo, estoy bien en todos los sentidos, tengo buena salud, tengo trabajo, tengo un esposo que me ama, mi familia está bien, no me falta nada. O sea, no hay una brujería sobre mí o simplemente me están haciendo algo que no les está funcionando. Me voy por la segunda opción, las envidias. Y sobre eso no voy a profundizar porque no es algo que me quite el sueño. 

Total que yo platiqué el asunto con todo el que me quisiera escuchar, porque era algo que se me hacía muy curioso. Nunca me había pasado algo tan extraño. Gracias a eso, recibí muchos consejos porque a la gente le encantan estos temas y siempre tienen un consejo al respecto. Es hermoso. Una compañera del trabajo me dijo que cuando en su casa se ponían pesadas las energías o empezaban a pasar cosas raras, su abuelita trapeaba con amoniaco. Luego, el chofer del Uber me dijo que debía trapear con amoniaco y luego rociar mi casa con agua bendita de tres iglesias mientras rezo el Padre Nuestro. Una chica de Twitter me dijo que sahumara mi casa con hierbas como palo santo, salvia blanca, laurel, romero, etc. Yo consideré todo y planeé hacer una limpia en mi casa con todo lo que me recomendaron. 

Uno pensaría que todas esas cosas que mencionaron se pueden conseguir fácilmente en un mercado y en tres iglesias... Pero uno se equivocaría. No tienen idea de lo difícil que fue conseguir todo, hasta el amoniaco. Recorrí con Sam varias ferreterías y no lo encontrábamos en ninguna. Fui a varias iglesias y tampoco podía conseguir el agua bendita, y no es que me la negaran, sino que tenía que ir cuando estuviera disponible un padre que pudiera bendecir el agua que yo llevara; y a las horas a las que yo iba no había padres en las iglesias. También visité un par de mercados, ¡y no había hierbas! ¿Cómo chingados no va a haber hierbas en un mercado? Pues así como lo leen. Nada. Cero. Pasé incluso al puesto donde acostumbro comprar mis inciensos y la chica que lo atiende ya se estaba mudando, me dijo que ya tenía todo empacado y que se iba de ahí. Fue la cosa más extraña, parecía que en verdad había fuerzas sobrenaturales impidiéndome conseguir lo que necesitaba. Me sentía como si me hubieran pedido cenizas de muerto de 33 años, ancas de rana nacida en eclipse de sol en Virgo, cosas así. Pero bueno, al final sí conseguí todo, aunque me costó mucho trabajo. Mis hermanos me tuvieron que traer agua bendita de sus iglesias cercanas. Yo fui al mercado de Mixcoac y ahí por fin encontré las hierbas. El amoniaco apareció en la diesmilésima ferretería que visitamos. 

Y llegó el día. Hice mi limpieza. Pero primero, me puse a escombrar los closets y saqué ropa que ya no usamos. Limpié la casa a profundidad. Luego pasé por todo el piso el amoniaco diluido en agua para que no le fuera a hacer daño a mi perrita. Junté el agua bendita de las tres iglesias y la rocié por toda mi casa rezando el Padre Nuestro y el Ave María. Al final encendí las hierbas y sahumé toda la casa pidiendo que se llevaran las malas energías. Pensé que sería un ritual rápido de hacer, pero la verdad es que también me llevó mucho tiempo, a pesar de que la casa es pequeña. Terminé cansadísima y con dolor de brazos. No sé por qué, pero el cuello, los brazos y la espalda me dolían horrible, como si hubiera entrenado con mucho peso mi tren superior el día anterior.  

Esta vez, parece que la limpia sí funcionó porque ya no hay moscas muertas junto a mi cama.   

miércoles, 7 de agosto de 2024

Ya sé que necesito terapia, por eso escribo

Subí dos kilos. Eso dice la báscula, 2 kilos exactos. Pero se sienten como 5, y me costará meses de trabajo volver a bajarlos, como si fueran 10. Me veo al espejo y se notan esos dos kilos, porque de repente mi cintura desapareció, mi vientre se ve más abultado, los jeans me aprietan y me sofoco al subir escaleras. No saben lo mucho que me afecta emocionalmente sentirme así. 

Puede parecer exagerado, pero hace unos meses me diagnosticaron con hipotiroidismo, y eso explica todo. Mi peso fluctúa muchísimo todo el tiempo. Me cuesta mucho trabajo perder peso, a pesar de que tomo medicamentos para bajar de peso (recetados por mi endocrinólogo), veo a una nutrióloga y sigo la dieta casi al pie de la letra, hago ejercicios, bebo mucha agua, no tomo refrescos y ni siquiera me gusta el pan dulce. Y a pesar de todo, no logro bajar ni un gramo. 

Yo me sentía cómoda en mi peso hace un par de semanas. Podría estar así, sin problemas. Incluso pensé que al llevar ya un año con el medicamento para bajar de peso, el endocrinólogo me diría que ya lo suspenda y siga como voy, pero no fue así. En cuanto me vio, me dijo que debo seguir tomándolo, porque no he bajado de peso. Y semanas después de esa consulta, no sólo sigo sin bajar, sino que subí otros dos kilos. No saben la frustración que siento, las ganas de llorar y gritar, de tirar la toalla, dejar de tomar todos los medicamentos que tomo y sentarme a comer una hamburguesa sin culpa, sin sentirme como una fracasada horrible. Pero ni siquiera podría hacerlo, porque mi estómago no me deja, ya no puedo procesar la comida pesada. Media hamburguesa es suficiente para que las náuseas no me dejen dormir. 

Toca cambiar el yoga matutino por ejercicios de cardio y pesas. Toca reducir aún más las porciones de carbohidratos y grasas (evitar las galletas como a la peste). No sé qué más hacer para bajar lo que subí en estas últimas semanas, porque, de entrada, no sé qué hice para ganar esos kilos. Les juro que no lo sé.

Tengo un severo trauma con mi sobrepeso porque yo crecí siendo una niña gorda, y crecí escuchando cosas como que así nadie me iba a querer (y viviéndolo, porque mis papás me amaban, pero el resto de mi familia no tenía reparos en mostrarme su rechazo abiertamente, porque gorda). Lo internalicé. Entonces, estar gorda sí me genera un miedo terrible al rechazo, a las burlas, a los juicios, al efecto halo.

No quiero levantarme de la cama, no quiero ir a la oficina, no quiero usar ropa linda ni maquillaje, no quiero verme al espejo, no quiero hablar con nadie. Me desmotiva mucho trabajar tan duro y no ver ningún resultado favorable, que al final pase todo lo contrario. No sólo me cuesta mucho trabajo y tiempo, también llevo mucho dinero invertido en el medicamento, porque no es barato. Estoy enojada, muy enojada conmigo misma, por supuesto, porque no puedo culpar a nadie más. Me caigo muy mal, no puedo ser amable conmigo, no ahora. Tal vez después, cuando logre perder al menos un kilito, igual y empiezo a hacer las paces con la del espejo, pero mientras: ¡que se pudra!

jueves, 6 de junio de 2024

¿Me vería mejor si fuera rubia?

Desde que cumplí 30 años he tenido crisis existenciales cada tanto tiempo. Mi primera crisis fue profesional. Nunca me he preguntado si debería tener hijos. Sé que no quiero hijos, estoy convencida de mi decisión y no me la cuestiono. Pero profesionalmente me la he pasado tomando malas decisiones que me tienen siempre en lugares a los que no pertenezco. Parte de mi primera crisis de la edad adulta resultó en mi renuncia de un trabajo bastante mediocre y mi posterior mudanza a Cuernavaca para estudiar una maestría. Las crisis no siempre son malas. 

Más de diez años después, tengo una nueva crisis, pero ésta atentó directamente contra mi autoestima. No es fácil aceptar que tienes 40 años. Suena feo. Y aunque no quieras, está ahí en cada decisión estética que tomas. Si me quiero pintar el pelo porque ya me aburrí de mi color natural, de inmediato corrijo "bueno, pero no de un color muy llamativo porque ya tengo 40 años y me voy a ver ridícula"; si me quiero poner una falda corta "bueno, pero con botas y una blusa seria, para no verme muy destapada, porque ya tengo 40 años"; si recuerdo lo mucho que me gustaban los piercing y se me antoja ponerme otro "no, no, ya tengo 40 años, ya me vería muy ridícula". Y así con todo. 

Creo que, definitivamente, lo peor de esta crisis es que me hace tomar decisiones impulsivas. El año pasado viajé a Toluca y ahí conocí a un chico lindo con el que fui a tomar unos tragos a un bar. Me hizo reír mucho, me gustó su conversación y en general la pasé bien. Ese día no pasó nada más que un par de tragos. Luego me enteré de que es mucho menor que yo. Era evidente que era muy joven, pero no esperaba que lo fuera tanto, y él tampoco esperaba que yo fuese tan mayor. En fin, quise poner distancia, pero las hormonas no me dejan, jajaja. 

No es el primer chico menor que yo con el que salgo, pero creo que sí es el de mayor diferencia de edad. Oficialmente soy una cougar. Suena bien, ¿no? A ratos. Por momentos es muy divertido sentirme así, saber que atraigo a hombres más jóvenes es afrodisiaco. Es un fenómeno muy común, los jóvenes se sienten atraídos por mujeres mayores y los hombres mayores andan en busca de chavitas. Peeeero... claro que hay un pero... También detona todas mis inseguridades. Absolutamente todas. Un día estoy en la cima del mundo sintiéndome la mujer más sensual del universo y al siguiente me siento una vieja ridícula que tuvo la osadía de fijarse en alguien que la tolera por lástima (ajá, no conozco el punto medio). Por supuesto que pienso que mi niño sólo está conmigo por la anécdota, para poder presumir con sus amigos. Por supuesto que pienso que si se le atraviesa una chica linda y de su edad me va a ignorar por completo porque le va a dar pena que lo vean conmigo. Por supuesto que pienso que no le gusto yo, sino la idea de mí, la idea de andar con una mujer mayor.

Lo he visto coquetear con otras chicas, y no suelo ser celosa. Al contrario, a veces incluso quisiera que fuera políticamente correcto decirle a otras mujeres "ey, este chico va calado, va garantizado, no te arrepentirías si le haces caso". O al menos no solía ser celosa, porque de un tiempo a la fecha, mis inseguridades están ahí, diciéndome que esas chicas con las que coquetea son mucho más lindas y jóvenes, y a mí nunca me ha dicho esas cosas; es más, nunca me ha coqueteado en público... ¿Es porque no soy rubia? Tiene una clara tendencia hacia las rubias. ¿Es porque mi piel no es como de porcelana? Es seca y aguada porque no me ejercito lo suficiente. 

Empiezo a entender el papel de los "sugar". Hacer regalos caros o darles dinero parece la única forma de "compensar" todas las desventajas que tienes frente a tu competencia directa: las personas de su edad. Y no es que no tengas mucho que ofrecer, tienes la experiencia, estabilidad emocional y financiera, chorro de anécdotas, pero nada parece suficiente. Las inseguridades están ahí respirándote en la nuca y diciéndote que no, que nada se compara a esos senos firmes y ojos brillantes que tiene la chica a la que le acaba de poner flamitas en la foto que publicó en bikini. 

En fin, ¿ustedes creen que le guste un reloj?