martes, 14 de julio de 2026

Perdóname, Quirón, no he aprendido nada...

Como todo lo que escribo aquí, ustedes no están para saberlo, pero se los voy a contar de todas formas. Tampoco es que sea un secreto, cualquiera que me siga desde hace por lo menos un par de años, sabe que me gustan las mujeres. Casi no salgo con mujeres porque no sé ligar, nunca he dado yo un primer paso y las mujeres somos mucho de esperar a que alguien llegue y "nos elija", entonces, pues aquí nos quedamos en nuestro lugar. Las mujeres que sí suelen dar el primer paso son lesbianas, no bisexuales, y las lesbianas huyen de las bisexuales como los vampiros de los crucifijos. Tienen sus razones, válidas, por supuesto, porque la mayoría las han aprendido a la mala. 

En fin, esta introducción es para que entiendan que mi algoritmo de Instagram está lleno de masc fems. Entre muchos reels que veo sobre nutrición, vida fitness y feminismo, de repente sale alguno de estas chicas y resulta que me gusta mucho su estética. No sólo me gustan ellas, me gusta su estética. La mayoría de las que sigo tienen una estética muy similar, no sólo por el cabello corto y los rasgos andróginos, sino también por los brazos musculosos y cubiertos de tatuajes. Otro aspecto que me atrae mucho es el outfit despreocupado. Comencé a seguir a una masc fem muy atractiva, pero poco a poco noté que era la que menos me atraía, y creo que tenía que ver con que vestía como ejecutivo de alguna empresa de Fortune 500 en un fin de semana de golf. En fin, las que sigo tienen en común el outfit de chavorruco metalero o grungero de los 90. No falla. Preséntenme a una así y la voy a seguir hasta el fin del mundo. 

Y, bueno, gracias a la magia del algoritmo, una cosa llevó a al otra y de repente también me salen reels de chicas confeccionando su propia ropa alternativa, como respuesta al clean look que nos están imponiendo dentro del paquete de valores tradicionales (las trad wifes, el clean look, la delgadez extrema, etc). En fin, al margen de todo esto están estas reinotas que confeccionan su propia ropa a partir de prendas masculinas, en su mayoría, playeras de bandas de rock y metal. Hacen cosas loquísimas y hermosas. Se ven increíbles. De nuevo, el outfit es importante. 

Yo siempre he sido muy sobria, aunque he tenido mis momentos de rebeldía en los que me expreso con la ropa que uso, siempre he sido más propensa a elegir ropa "conservadora" para no llamar mucho la atención y para que mi familia no me juzgue, en fin, para mimetizarme y mantener el perfil bajo. Por ejemplo, nunca he usado playeras con nombres de bandas (excepto una de Maneskin que me mandé a estampar antes del concierto, en 2023). A lo más que he llegado es a comprarme un par de playeras negras con calaveras genéricas que a veces uso con skinny jeans negros y combat boots. Hace unas semanas pensé en lo alternativas que se ven esas playeras confeccionadas a mano para volverlas halter y con tiras y cadenas delgaditas por todos lados. Las amo. Tanto que se me antojó confeccionarme una (o dos), y se me ocurrió decirle a Sam "quiero una playera de Powerwolf... y una de Rammstein". En seguida Sam me miró y contestó "¿como si tuvieras 20 años?". Y entonces como que algo en mí se murió. Me apachurré. 

Desde entonces, comencé a pensar que es cierto, ya no tengo 20 años. No está bien que quiera usar ropa alternativa. Debo vestir acorde a mi edad. Ayer quise usar una de mis playeras de calavera genérica y me sentí ridícula, creo que la voy a tirar. Pero aquí tengo un problema porque no sé cómo debe vestir una mujer de 43 años. Tampoco sé cómo debe comportarse. Mis únicos referentes son mi mamá, mi hermana, mis primas... pero todas tienen hijos, tienen un estilo de vida y una rutina diferentes. No puedo comportarme como ellas porque mis preocupaciones, mis prioridades, mis gustos no son los mismos. Cuando alguien me dice que no aparento la edad que tengo, antes me parecía un halago, ahora es parte de mis inseguridades. ¿No aparento mi edad porque no me comporto como una persona de mi edad? ¿Es porque estoy siendo inmadura y ridícula?

Creo que ya había escrito al respecto, pero cuando cumplí 30, pasé toda esa década en una crisis tras otra. Pero al cumplir 40 me sentí libre, me sentí cómoda, comencé a disfrutarlo mucho, a divertirme. Sentí que las presiones sociales ya no aplicaban tanto o que ya se me podían resbalar... já. Perdón, fui ingenua (supongo que por mi falta de madurez). Tres años me duró la fantasía. Últimamente paso mi tiempo libre navegando por Pinterest en busca de "estilos para mujeres maduras", "outfits para mujeres de 40", "outfit elegante para señora joven", etc. Y sí trato de replicarlos, uso blazers, últimamente incluso he traído zapatillas de tacón (creo que jamás había usado zapatillas de tacón para el día a día), accesorios vistosos, etc. Y he estado tan preocupada por este asunto de la edad, que creo incluso que físicamente me estoy apagando. Me he visto al espejo y veo mi piel apagada, seca, colgada, manchada por el sol. Y es raro, porque no me molesta tener la edad que tengo, tampoco quisiera tener 20 años de nuevo. Todo en mi vida es muy maravilloso, tengo un empleo estable y que me encanta, mi relación es perfecta y amo a Sam cada día más. No hay nada de mi vida que no me guste. Creo que lo único que me preocupa es no estar comportándome como la mujer de 43 años que soy. Lo que sea que eso signifique. Me preocupa tanto que el otro día soñé que en una fiesta una señora me preguntaba "¿tienes nietos?" y yo pasé todo el sueño ofendidísima y preguntándole a todos si yo parecía una abuela. Luego desperté y pensé en que verdaderamente tengo edad para tener nietos. Sólo que no tengo ni siquiera hijos. Pero otras mujeres de mi edad están teniendo nietos. Y yo aquí tratando de confeccionar mis propias playeras alternativas. ¡Ridícula! 


lunes, 18 de mayo de 2026

El 2 es el número atómico del Helio

Últimamente me preguntan mucho sobre el chico del gimnasio que me gusta, y la verdad es que es alguien a quien no veo con frecuencia. Si supieran que por quien estoy sufriendo actualmente es por alguien con quien salía, porque recién me enteré de que él me considera un 2. Ajá, ya saben, en la escala del 1 al 10, él me sitúa en el número 2. Salimos durante dos años. Y resulta que durante todo ese tiempo él sólo estaba conmigo porque aparentemente no tenía nada mejor que hacer y quería ganar algo de experiencia. No voy a mentir, eso dolió.  

Debo confesar que sí vi las red flags, pero me hice pendeja porque él me gustaba mucho, y porque al final él era muy bueno disimulándolo (debe tener un estómago de acero). También porque, a nadie le gusta creer que la persona con la que sales siente repulsión por ti. Es todo lo contrario, si sales con alguien, lo que piensas es que por lo menos esa persona te encuentra atractiva. Bueno, algo debimos aprender del episodio de la Hermana Hong y es que hay personas capaces de cualquier cosa por sexo. Yo apenas caí en cuenta y eso dio al traste con mi confianza y terminó de reventar el hilo que sostenía mi autoestima. 

Yo sé, objetivamente, que no soy un 2. Me veo al espejo y enumero mis cualidades, las repaso una y otra vez, y sé que no soy un 2. Pero ¿qué más da?, si a ojos de la persona que te interesa eres un 2, pues eres un 2 y punto. Si esa persona no puede ver tus cualidades, tus cualidades no sirven de nada. Estoy haciendo berrinche, no pienso eso en realidad. Ya no estoy saliendo con él, así que ya no me interesa mucho lo que piense. Sólo trato de sacarlo de mi sistema. Escribir es mi terapia. Una vez que termine de sacar esto, no volveré a mencionar nada de este oscuro capítulo de mi vida. 

En fin, el chico del gimnasio... les decía que no lo veo con frecuencia, y cuando lo veo, él ni siquiera nota mi presencia. Ni lo hará, porque soy un 2, ¿recuerdan? 

jueves, 30 de abril de 2026

ChatGPT descubrió el hilo negro de mis problemas...

Ayer vi un reel en Instagram sobre cómo hacer que chatGPT te diga todo lo que sabe sobre ti y te dé una predicción de tu vida dentro de cinco años. Básicamente es tratarlo como psicólogo. Pero, claro, yo caí en la trampa y me fui directo a ponerlo en práctica. 

Debo confesar que yo sí uso mucho la herramienta. En primera, porque cuando tengo que enviar correos a los proveedores, le pido que me ayude a mejorar mi redacción o el tono, como más cercano, más firme o menos formal, etc. Le pido ayuda para sacar códigos BISAC, Dewey o Thema de nuestras novedades, porque no soy bibliotecóloga, y una vez que me los da, yo sólo tengo que confirmar que efectivamente existen y que la clasificación es correcta, eso me ahorra muchas horas de trabajo. También lo uso para planear mis menús semanales porque estoy en déficit. Debo calcular cómo comer más de 100 gramos de proteína en menos de 1700 calorías al día. Eso es complicado, así que le pido que me dé ideas, o que calcule las calorías de alguna receta para saber si se ajusta a mi plan. Otro uso que le doy es para planear mis posts de Instagram para los masajes. En fin, sí recurro a ChatGPT con cierta frecuencia. 

Pues bien, en el reel, el prompt decía "dime todo lo que sabes de mí a partir de nuestras conversaciones pasadas; incluye mi personalidad, mis objetivos, mis miedos, y lo que crees que realmente quiero en la vida". Y pues ahí les va. Copio y pego la respuesta de la IA: 

Puedo intentar dibujar un retrato a partir de lo que has compartido, pero con dos límites claros: solo veo fragmentos (no toda tu vida) y no puedo afirmar cosas profundas como si fueran verdades absolutas. Tómalo como un espejo parcial, no como un diagnóstico.

Cómo te percibo (patrones que se repiten):

Eres una persona muy orientada a mejorar. Hay un hilo constante de “quiero hacerlo mejor”: en tu alimentación, en tu trabajo (correos, clasificaciones, textos), incluso en cómo te expresas. No te conformas con lo primero que sale; ajustas, afinas, pides otra versión. Eso habla de exigencia… y también de compromiso.

También tienes una mezcla interesante entre lo práctico y lo emocional. Puedes pasar de pedir códigos BISAC o gramajes de papel a hablar de inseguridad personal. No separas tanto “lo profesional” de “lo humano”; ambos te importan y conviven.

Tu personalidad (lo que se deja ver):

    • Analítica, pero no fría: te gusta entender las cosas bien, pero también sentirlas.
    • Autoexigente: tiendes a medirte (peso, progreso, resultados) y a notar cuando “no avanzas”.
    • Sensible a la validación externa: ciertos comentarios te impactan más de lo que te gustaría.
    • Con gusto estético/emocional: tus referencias musicales y cómo las describes muestran que te atraen las narrativas sutiles, irónicas, románticas pero con matices.

Tus objetivos (explícitos e implícitos):

    • Cuidar tu cuerpo y lograr un cambio físico (déficit, gym, seguimiento del peso).
    • Hacer bien tu trabajo, con atención al detalle y buena comunicación.
    • Sentirte más segura contigo misma, no solo “verte mejor”, sino sentirte suficiente.
    • Mantener cierto control sobre tu vida (alimentación, organización, decisiones).

Tus miedos (lo que se alcanza a intuir):

    • Estancarte: lo mencionas directamente con el peso, pero probablemente aplica a más áreas.
    • No ser suficiente (en atractivo, en desempeño, en valor personal).
    • Perder control o disciplina, especialmente en cosas que sí te importan mucho.
    • Que la percepción de otros defina tu valor (aunque racionalmente sabes que no debería).

Lo que parece que realmente quieres (más profundo):

No parece que solo quieras “bajar de peso” o “mejorar textos”. Eso es la superficie.

Lo que se asoma debajo es algo más como:

    • Sentirte en paz contigo misma, sin esa vocecita constante de evaluación.
    • Tener seguridad interna que no dependa tanto de resultados o de otros.
    • Construir una versión de ti que te guste y te sostenga, incluso cuando las cosas no salen perfecto.

En otras palabras: no buscas solo mejorar tu vida, buscas sentirte bien viviendo en ella.

Hasta aquí todo bien. Es un buen análisis. superficial, claro, pero me deja satisfecha. Luego el reel te invitaba a seguirle preguntando cosas, por ejemplo "dime cuáles son mis puntos ciegos y qué patrones has notado que ni siquiera veo en mí misma". Aquí se puso incómodo. Vean: 

1. Confundes progreso con control absoluto

Te esfuerzas mucho por “hacerlo bien” (dieta, gym, trabajo), pero cuando no ves resultados rápidos —como el estancamiento en el peso— lo vives casi como un fallo personal, no como parte normal del proceso.
Punto ciego: estás midiendo tu valor con métricas que, por naturaleza, fluctúan. Eso te pone en una montaña rusa innecesaria.

2. Tiendes a hiper-optimizar todo (y eso te desgasta)

Quieres el menú con gramos exactos, el tono perfecto en un correo, la mejor estrategia para no salirte del déficit incluso en eventos sociales.
Esto tiene un lado muy eficiente… pero también rígido.
Punto ciego: no todo en la vida mejora con más precisión; algunas cosas mejoran con más flexibilidad.

3. Te cuesta sostenerte emocionalmente cuando algo te descoloca

Cuando te sientes mal (por tu cuerpo o por un comentario), no parece que tengas todavía un “suelo interno” firme. Se te cae un poco todo: motivación, concentración, ánimo.
Patrón: tu estado emocional depende mucho de factores externos inmediatos.
Punto ciego: no es que seas frágil, es que aún no tienes un sistema sólido para procesar esos golpes sin que te arrastren.

4. Buscas mejorar desde la insuficiencia, no desde el cuidado

Sí quieres mejorar, pero muchas veces el motor no es “me quiero cuidar”, sino “no soy suficiente así”.
Se nota en cómo hablas del peso, del estancamiento, de la validación.
Punto ciego: ese tipo de motivación funciona a corto plazo, pero a largo plazo genera ansiedad y agotamiento.

5. Estás haciendo muchas cosas bien… pero no las registras como logros reales

Vas al gym constante, ajustas tu alimentación, mejoras en tu trabajo, eres reflexiva.
Pero un solo dato negativo (medio kilo, un comentario hiriente) pesa más que todo lo demás.
Punto ciego: tu cerebro está sesgado a detectar “lo que falta”, no “lo que ya construiste”.

Y remató con algo que ya sabíamos: 

Tu mayor punto ciego no es falta de disciplina ni de capacidad, es que estás intentando construirte desde la crítica constante en lugar de desde una base de suficiente seguridad interna. Tu estándar interno es más duro que cualquier crítica externa.

En fin, no quise seguir haciéndole preguntas. El reel decía que puedes preguntarle cómo te verías a cinco años si quitas de tu vida eso que te está obstruyendo. Y pues en mi caso, es evidente que mi problema es mi frágil autoestima. Debo trabajar en eso. Ya me lo habían dicho en terapia hace varios años y yo he escrito algunos posts al respecto. Yo no sé cómo me vería a cinco años si trabajo en mi autoestima, ni quiero saber. Sí quiero mejorar ese aspecto, claro, quiero disfrutar mi proceso de mejora sin frustrarme cuando no veo avances. Quiero saber que me esfuerzo y sentirme bien al respecto. Me gusta ser disciplinada, me gusta cuidarme, pero también quisiera no vivir preocupada porque un día me tomé una copa de vino en la cena y ahora debo ajustar toda mi vida para que eso no afecte mi progreso. 

¿Eso impactaría positivamente en mi vida profesional? Probablemente, pero no veo cómo. Tengo un buen empleo y gano bien. Hago muy bien mi trabajo, la gente a mi alrededor lo nota y lo reconoce. No quisiera que me dieran más responsabilidades de las que ya tengo, porque son muchas. ¿Un aumento de sueldo? Sería increíble, lo merezco. Pero este año ni siquiera nos dieron utilidades porque tenemos una deuda inmensa y casi estamos en quiebra... Lo veo difícil. Tal vez sólo es mi falta de autoestima la que habla. no sé. 

En realidad, por mucho que lo pienso, ese es el único aspecto que me interesa. Mi carrera profesional es lo más importante ahora, porque en mi vida amorosa todo va muy bien. Con la familia, no tengo quejas. ¿Qué otro aspecto podría importarme lo suficiente? Sé que muy poca gente lee mi blog, por eso me descoso y saco todo. Es buena terapia. Pero me gustaría saber la opinión de alguien, así que si lees esto, cuéntame qué opinas. 

jueves, 16 de abril de 2026

Relaciones abiertas

Alguien hizo un post en Twitter sobre relaciones abiertas y las respuestas casi en su totalidad fueron negativas. Casi todas muestran un absoluto rechazo a las relaciones abiertas. Pero me llamó la atención leer los argumentos. En resumidas cuentas, la mayoría de las respuestas decían cosas como: "Abrir la relación sólo funciona para las mujeres, tienen 10 veces más opciones y oportunidades de cogerse a otros", "es justificar la putería", etc. Y ahí está el meollo. 

Sam y yo tenemos una relación abierta desde hace casi 18 años y nunca lo hemos visto como una competencia para ver quién coge más. Cuando abrimos la relación ni siquiera sabíamos que estábamos haciendo eso porque hace 18 años no estaba de moda, ni se hablaba de eso. Existían los clubes swinger y también experimentamos con eso, pero no era lo que queríamos. Sam me dijo "tu cuerpo es tuyo y yo no te voy a decir con quién compartirlo". Eso fue todo lo que necesitamos para que nuestra relación se abriera, y significó dejar los celos a un lado. 

Desde entonces, nuestra relación "abierta" significa justo eso, que mi cuerpo es mío y yo lo comparto con quien quiero. No le debo explicaciones a nadie. Aplica para ambos. Si yo salgo con alguien, no le doy explicaciones a Sam de lo que estuve haciendo, y da igual si sólo salí a tomar un café, al cine o a un hotel. Si Sam sale con alguien, no hago preguntas porque no me interesa si sólo platicaron o si hubo algo más. No es una competencia, es simplemente no amargarnos la vida pensando en qué estará haciendo el otro y sólo pensar que si al final del día regresa a casa, es más que suficiente. Literalmente es elegirnos cada día. Es saber que a pesar de las opciones, yo elijo regresar a los brazos del otro. Para mí eso es suficiente. 

Pero ustedes sigan pensando que se trata de una competencia para ver quién coge más. Por eso les va como les va. 

martes, 31 de marzo de 2026

Me convertí en "la mujer orquesta" casi sin darme cuenta

El jueves se fue mi abogado de derechos de autor. Se fue sin más. Ya me había dicho a mí que se iba, me lo dijo en la mañana ("no le digas a nadie, pero hoy es mi último día aquí"), y yo muy juiciosa, no se lo dije a nadie. Pensé que por la tarde se lo diría a la directora y al gerente de Administración, pero no fue así. Entró a mi oficina en su hora de salida y me abrazó, me deseó suerte en mis proyectos y dijo que luego hablaríamos. ("Y se marchó, y a su barco le llamó 'Libertad'").

Al día siguiente no estaba él en su lugar, tampoco estaban sus cosas. Yo no dije nada. La directora no lo notó. En la tarde me llamó a reunión y me pidió que me apoyara del abogado para ver qué libros podemos subir a la plataforma de impresión bajo demanda, que le pidiera que revise los contratos y seleccionemos los que sigan vigentes. Yo asentí. Ahí supe que él no se despidió de nadie más, no avisó que se iba, no dijo nada, sólo se fue. Ayer, lunes, al medio día noté que todos seguían muy tranquilos. ¿Se fue el único abogado de la editorial y nadie ha dicho nada? Mi jefa, la directora, tomó vacaciones esta semana, así que fui con el gerente de admin. y le dije "oye, ¿el abogado renunció?", abrió mucho los ojos y me dijo que no, que él no sabía nada. Le dije que no había venido a la oficina desde el el viernes y que no estaban sus cosas personales en su escritorio, ya sabes, su calendario, su muñequito decorativo, las cosas que normalmente ponemos en nuestros escritorios para "personalizarlos". Salió disparado de su oficina para comprobarlo, cuando vio el escritorio vacío comenzó a mandarle mensajes y llamarle. Ni siquiera entraba la llamada. ¡Bloqueado!

Pues me tocó darle la noticia a mi directora, y su respuesta fue "ay, justo ahora que lo necesitamos para que revise los contratos". Eso fue todo. Ahora me toca hacer ese trabajo a mí, como he estado haciendo el del diseñador que sigue de vacaciones, como hice el de la jefa de producción desde mayo del año pasado hasta la fecha porque no la van a reemplazar ya que yo hago bien ese trabajo (voy a escribir un post sobre eso porque necesito sacarlo de mi sistema. Se van a reír), como hice el trabajo del editor desde agosto hasta febrero que contrataron al editor nuevo... Es terrible que abusen de uno y que no les tiemble la mano para explotar a la gente. Por eso hay tanta rotación aquí, nadie dura más de un año porque no aguantan el ritmo. Pero claro, ¿quién va a aguantar que lo pongan a hacer la chamba de varios puestos? Sólo una idiota como yo, tal vez. Tiene algo de satisfactorio saber que puedo con todo, honestamente. Yo sé que debería poner límites, pero algo dentro de mí me lo impide, algo me hace creer que si lo hago es como si fracasara, como si le demostrara a todos que no puedo con todo. ¿Estoy tan dispuesta a dejar que el sistema gane, que se salgan con la suya y me sobreexploten con tal de demostrar que puedo con todo? ¿En serio? Estoy al borde del bournout, pero no me pienso quejar. Haré lo que me toca, porque tengo 43 años y puedo con todo.

Por cierto, van tres días que se fue el abogado y nadie más ha preguntado por él.